HOLA... Y GRACIAS

HOLA... Y GRACIAS

HOLA... Y GRACIAS


Cuidando el lenguaje | Sara García | 10-11-2011 10:39
No quisiera que esta columna pareciera una historieta del abuelo cebolleta en la que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero en tema de normas de educación creo que hemos llegado a un punto en el que los niños de ahora no van a saber el significado de las palabras gracias y por favor.

Antes había unas normas básicas que te las enseñaban en una asignatura del cole que se llamaba "urbanidad", que iban desde saludar y despedirse siempre, ser agradecido, devolver los favores, pedir las cosas por favor, no interrumpir las conversaciones, sonreir y mostrar amabilidad, pedir perdón, no hacer burla, no escupir ni mascar chicle o ser puntual, hasta no llamar por teléfono antes de las 9 de la mañana ni después de las 9 de la noche. Entiendo que esta última ha quedado desterrada, más ahora con las nuevas tecnologías, pero hay otras muchas que deberían seguir presentes y se han olvidado por completo.

Todos tenemos la culpa, pero como estamos en una web de deportes, la mayoría de nuestros deportistas dista mucho de ser un modelo de educación. Mascan chicle mientras hace declaraciones a los periodistas, no se despiden si vienen de perder un partido y salen del estadio como alma que les lleva el diablo, ¿¡y qué decir de los escupitajos que echan en el campo?!

No podremos contar cuántas veces hemos visto a jugadores haciendo feos gestos a los periodistas, malas contestaciones, no saludar, palabras malsonantes, sin pensar que como ellos suelen decir en bonitos anuncios de televisión que son un modelo para los pequeños aficionados que les siguen a donde vayan y lo que es peor, les imitan como a buenos ídolos.

Otro tema son los móviles que tan pronto suenan en el cine como en un funeral o, como en el tema que nos atañe, en medio de una rueda de prensa. Tan culpables son los entrenadores que no apagan los teléfonos al empezar, como los jugadores y periodistas, por supuesto, que hasta osan contestar el teléfono mientras el protagonista sigue hablando.

La puntualidad tampoco se estila ultimamente, llegan tarde a una entrevista y pocos son los que dan una excusa al llegar. Pero he empezado la columna con dos palabras que parecen desterradas del diccionario. Ahora se piden los favores como si fueran una obligación, con exigencias, y cuando se hacen, no se recibe ni una triste palabra de agradecimiento por la otra parte. Y en la era de las tecnologías, el mail, el móvil, el iPad, el iPhone...¿tanto cuesta contestar un correo o un mensaje? ¿No se puede dar como mínimo a la confirmación de lectura de un mail?

Mucho se habla de los valores del deporte, de fomentar su práctica en los niños porque reporta no solo beneficios para la salud, sino que comprendan el significado de trabajar en equipo, el respeto al rival, que aprendan disciplina y sacrificio, y resulta que nos olvidamos de algo tan fácil y sencillo como decir hola, adiós, gracias y por favor.